Miguel Ale es poseedor de una personalidad creativa multifacética. Músico y escritor, Miguel también ha explorado los caminos de la pintura. Este creador argentino se encuentra promoviendo su más reciente novela: Huellas de sangre entre la hierba, de la cual hablamos en esta entrevista. Escritor de poesía y narrativa, Ale prefiere manejar sus obras por cuenta propia, y de esta manera ha publicado y difundido varios de sus libros. Contacté con Miguel a inicios de junio. Este es el resultado de nuestra amena conversación.


Eres escritor y también cantautor. Cómo compaginas estas dos facetas.

Tomo al arte como una unidad monolítica, pero por sobre todo como una expresión visible de la idealización humana de la libertad. La libertad, con las limitaciones que le van imponiendo las vivencias a través de las inhibiciones sociales, parte de lo más libérrimo del ser que es el pensamiento. Los hechos concretos no llegan a reflejar ni una mínima parte aceptable de lo que se piensa, porque lo imaginado tiende siempre a superar las posibilidades con las que uno cuenta. Es el precio que el humano paga por poseer el discutible privilegio de la inteligencia. Pero como nuestra mente es un volcán de permanente actividad, una caldera en constante ebullición, ante un siempre amenazante deterioro catastrófico hay algunas pocas, poquísimas salidas. Válvulas por las que se puede hallar cierta descompresión. Una de ellas es el arte. La otra podría ser la locura. En ocasiones funcionan asociadas. Los resultados son manifestaciones inútiles, que solo pueden servir para el ocio. Nadie puede discutir que un poema es igual de importante que un neumático, por ejemplo. Hablo de utilidad en la práctica. Sin embargo, detrás de las dos construcciones hay un trabajo, un esfuerzo, a veces hasta agotador. El caso es que esa ambulancia pudo cambiar su rueda pinchada, reanudar la marcha y llegar a tiempo para salvarle la vida a la persona que conducían. Pero, ¿y el poema?, nos preguntaremos. El poema no sirve para nada. Solo que hay algo que lo hace poderoso. Poder también que puede detentar una canción, una actuación, la contemplación de una pintura. Y ese poder está cimentado por los sentidos. Esas manifestaciones extravagantes e inexplicables como nuestra procedencia, que emanan del arte, entraron por los ojos de cada ser, o por los oídos, y si alguien careciera de estos sentidos igual llegarían al núcleo de los sentimientos mediante la textura, el olfato o vibraciones diversas. Pero llegarían porque nada las detiene. Porque parecería ser que la vida, mientras el corazón late, es eso, sensaciones, todo el tiempo y en toda diversidad; hasta en lo que se sueña al dormir. Este absurdo del arte es un combustible que pone en marcha la vida y a partir de esas premisas se elabora todo lo material. Neumáticos incluidos. Dicho esto, para algunos como yo que buscan expresarse para no explotar, pueden hallar el escape en la literatura, en mi caso primero en el canto, casi al unísono al aprender a hablar y, en algunas épocas con la pintura. Como verás, bastante insondable todo.

¿Cuáles son tus referentes a la hora de escribir? ¿A qué tradición te adhieres?

A ninguna. Después de leer cientos, talvez miles de libros y materiales impresos, pienso que cada obra inaugura un estilo, es nueva y única. El hijo puede parecerse al padre, al abuelo o a ambos. Pero no es ninguno de ellos.


Tu novela El caricaturista conserva un vuelo existencial. ¿Cómo nació y cuál fue su desarrollo?

Es un historial de recuerdos de hechos que nunca ocurrieron. O sí, pero narrados con un sentido onírico y, según me han acotado, mordaz, que hace que todo sea singular. He pensado bastante en esto y mi única sospecha es que lo irónico ha sido un recurso inconsciente para aplacar la tristeza que me ha producido escribirlo en todo su desarrollo. Muchos lectores me han preguntado si es o tiene algo de autobiográfico. Y la verdad es que no. El protagonista es opuesto a mí en casi todo. Pero puede que haya algún hilo invisible que nos une y aún no he descubierto. Porque me produce cierta nostalgia y hasta melancolía releer alguna página o con solo pensarla. A casi todos mis libros los he escrito en poco tiempo; meses. Este en cambio me llevó unos dos años. Creo también que habrá influido la época en que viajaba bastante por el mundo. Los detalles geográficos de las historias fueron para mí lugares conocidos.

En La canción del cautivo haces acopio de las premisas de la novela histórica. ¿En qué medida es necesario apegarse a los hechos del pasado histórico con exactitud y cuánto de libertad posee el escritor para configurar la narración?

Una novela histórica posee la libertad que por imposición le está vedada a un libro de historia o un ensayo. La ficción usualmente toma fechas, enclaves geográficos, hechos memorables y hasta personajes centrales, pero a partir de eso se mueve a su antojo. Incluso de manera atemporal y anacrónica. He leído por ahí de una entrevista entre Freud y Kafka con un diálogo muy interesante, cuando en realidad nunca se conocieron. También en la ópera-rock Evita, la protagonista se entrevista con el Che Guevara. Hecho imposible por diferencia de años. Sin embargo nadie señaló esto como un defecto sino como la apelación a un recurso; en este caso estrictamente comercial. La canción del cautivo transcurre en gran parte en un pueblo ficticio. Y descontando hechos y protagonistas, todo el entorno geográfico y personajes históricos son reales.


En Buscando la noche que perdimos apelas a una tradición romántica. ¿Cuál fue la necesidad de encaminar la historia hacia ese ritmo?

La idea me llegó como la de cualquier otro libro. No tuve una determinación de escribir una historia enteramente romántica. Además creo que no lo es. Es más bien una indagación sobre posiciones y convicciones sobre una disparidad de sentimientos. Personalmente no tengo definiciones convincentes, mucho menos categóricas, sobre que es el amor de pareja. Y eso que he tenido una vida sentimental como casi todo el mundo y llevo muchos años de matrimonio. Pero todo lo que he leído y conversado sobre el tema, modo definiciones, no me convence. Hay infinidad de sensaciones que el lenguaje no es apto para explicar. Pero sí posee facultades para brindarle al lector, mediante el poder de la palabra, apoyo para afianzar tendencias instintivas, ordenar ideas y canalizar sus sensaciones. Un ejemplo de lo que digo me lo dio interiorizarme en la opinión de expertos sobre la existencia y validez del llamado “amor a primera vista”. Tema que desnuda muchos vericuetos psicológicos de las relaciones sentimentales de pareja. Y también ciertas complejidades que muchos subestiman en la literatura, hasta caer en cuenta que quien más, quien menos, lleva algo de eso y puede que hasta pesado, en la mochila de su historia personal. Una lectora de Nueva Zelanda, que ya había leído libros de mi autoría, me confesó que esta novela no parecía haber sido escrita por mí. Le aseguré que sí. Tiempo después se volvió a comunicar y me contó que releyéndome, también había encontrado pasajes románticos y hasta eróticos en otros libros que nunca calificaría como románticos. El caricaturista, por ejemplo. Yo no tengo reparos en decir que Ana Karenina, que comenzó apareciendo por entregas en un folletín ruso del siglo XIX, es en esencia una novela romántica. Lo mismo que Madame Bovary. Insisto, primero la calidad, después el género.

Tu narrativa se acopla con facilidad a diversos registros. ¿Qué opinión tienes acerca de los géneros, entendidos como lo histórico, lo romántico, lo policial?

Como lector nunca tuve preferencias por los géneros. Soy de una ciudad pequeña en medio de la interminable pampa argentina, por lo tanto, en materia de libros, encargábamos lo que se podía, llegaba lo que a los distribuidores se les antojaba y siempre recurríamos a la biblioteca local. Por lo tanto leía de todo. A la hora de escribir, el resultado fue algo parecido. Comencé con poesía hasta animarme a redactar relatos breves. Esto me llevó a valorar los libros en general por su calidad y no por géneros determinados. O no tanto. Por ejemplo, no he sido muy devoto de la Ciencia ficción pero reconozco haber leído libros maravillosos. Quedé impactado con Ray Bradbury, más tarde con Stanislaw Lem, Samuel Delany y algún otro. Me encanta Anne Rice y creo que jamás escribiría sobre el tema que la popularizó. Y así Borges, Cortázar y Juan Marsé. En definitiva, me gustan los buenos libros más allá de los géneros. Pero es bueno reconocer que tanto la literatura como la música, ya sea por conducción mediática o estrecha formación de base, está llena de snobs.

Y precisamente, hablando de los géneros, te encuentras promoviendo tu última novela Huellas de sangre entre la hierba. ¿Puedes hablarnos más de esta?

Sí, claro. Puede calificarse como un thriller. Incluso como novela negra. Hay crímenes, tiroteos, ciertas alusiones futuristas y hasta romance. Pero todo con un halo permanente de tragedia. Diría que casi como se vive en el mundo actual. Delincuencia urbana, amenazas entre potencias internacionales, pandemias, racismo intolerante, contaminación y destrucción planetaria, pobreza extrema, ostentaciones groseras, represión, descontroles inducidos maquillados de libertades y derechos, manipulación. La historia se sitúa en Estados Unidos y en la actualidad. Pero como toda novela policial, la acción gira en torno al rol imprescindible del factor humano.




Manejas un modelo independiente con respecto a tu trabajo. ¿Qué experiencias positivas conservas en torno a la difusión de tu obra, y cuáles han sido los momentos menos gratos?

El negocio editorial viene experimentando un cambio radical. En algunos se está dando en procesos paulatinos y en otros ya se ha concretado. En la música, por ejemplo, las tiendas de discos han desaparecido y las librerías, indefectiblemente, seguirán el mismo camino. Quedarán algunas como salas de museo para la posteridad. Los nostálgicos están llorando y las camadas jóvenes no entienden por qué. Las antiguas editoriales también lo harán al ver cortados sus abusos monopólicos. Personalmente no me prestaré más a sus juegos. Eso sí, los lectores seguirán. Y eso es lo auspicioso.


¿Qué autores contemporáneos recomiendas?

Es que casi no leo autores contemporáneos. Y de un par que he leído en los últimos años no me parecen adecuados como para que los recomiende. ¡No he tenido suerte en las elecciones! Para salir del paso mencionaré a la española Almudena Grandes y a un controvertido pero interesante personaje francés, llamado Michel Houellebecq.


¿Y clásicos?

Podría mencionar a varios. Obedeciendo a mi corazón de niño, a Salgari, a Stevenson. Ahora para deslumbrarse con la maestría narrativa de hacer de una anécdota intrascendente una historia deslumbrante, tipo Crimen y castigo, donde simplemente un perturbado quiere matar a una vieja usurera, frecuentar a los rusos, empezando por Dostoievski. Y para todo el que desee aprender a escribir con todo el arte que cada quien pueda dar, aprender a leer con independencia para entender el mensaje del autor y a su vez elaborar una interpretación propia sin culpa; en definitiva, estudiar y gozar el arte de contar y transmitir, recomiendo a Balzac, Cervantes, Faulkner, Tolstoi, Céline, solo por citar algunos célebres.


Ha sido un gusto, Miguel.

Gracias, igualmente.


#entrevista #miguelale #elcaricaturista #lacancióndelcautivo #huellasdesangreentrelahierba #novelas

Por Diego Maenza (Von Diego Maenza)

Traducción de Emmanuel Richards (Übersetzung von Emmanuel Richards)

¿En qué momento se despertó la pasión por la escritura? ¿Cuál fue el instante en el que Birgit Kluger decidió dedicarse a escribir?

Wann ist Ihre Leidenschaft für das Schreiben erwacht? Wann genau, begann Birgit Kluger mit dem Schreiben?

Mi pasión por la escritura se despertó a una edad bastante temprana. A los siete años leí mi primer libro, y a los diez quería escribir mis propios libros. Pasó un tiempo antes de que finalmente lo hiciera. A mediados de los veinte escribí mi primera novela.

Meine Leidenschaft für das Schreiben wurde schon ziemlich früh erweckt. Mit sieben Jahren begann ich mein erstes Buch zu lesen, mit zehn wollte ich eigene Bücher schreiben. Bis ich es dann tatsächlich tat, verging eine Weile. Mitte zwanzig schrieb ich meinen ersten Roman.


Hablemos de Nunca confíes en un gigoló. Temas como la corrupción y la ambición se tejen dentro de la trama de la novela, y son vistas como telón de fondo. ¿Qué tan presente se encuentran estas exploraciones en otras obras de Birgit Kluger?

Lass uns über „Trau Niemals einem Callboy” sprechen. Themen wie Korruption und Ehrgeiz werden in der Geschichte angezeigt und als Hintergrund angesehen. Sind diese Themen, in allen anderen Romanen, von Birgit Kluger verankert?

Nunca confíes en un gigoló fue mi primera novela. Surgió de una idea espontánea que nunca más he vuelto a aplicar. Los temas en mis novelas cambian con cada historia, simplemente porque cada personaje principal tiene sus propios problemas y van evolucionando individualmente.

„Trau niemals einem Callboy“ war ja mein erster Roman. Er entstand nach einer spontanen Idee, die ich so nie wieder umgesetzt habe. Die Themen in meinen Büchern wandeln sich mit jeder Geschichte, einfach weil jeder Hauptcharakter eigene Probleme hat und eine individuelle Entwicklung durchmacht.


¿Alguna de las escenas de Nunca confíes en un gigoló guardan correspondencia con algún evento real?

Basieren einige Abschnitte von „Trau Niemals einem Callboy” auf einem wahren Ereignis?

No.

Nein.


¿Es planificado el cruce de géneros (policial, lo cómico, la intriga) o se da espontáneamente al momento de escribir?

Bringen Sie mit Absicht diese Genres zusammen (Krimi, Komödie, Intrige) oder kommt alles aus dem Nichts, von dem was Sie schreiben?

Viene de la nada. La historia, básicamente, se cuenta sola. El concepto inicial consistía en esto: ¿qué sucede cuando una mujer se despierta por la mañana, va a su sala y descubre a una persona desconocida sin vida?

Es kommt aus dem Nichts. Die Geschichte hat sich quasi von selbst erzählt. Die Anfangsidee bestand eigentlich nur darin: Was passiert wenn eine Frau morgens aufwacht, in ihr Wohnzimmer geht und einen unbekannten Toten vorfindet?


Nunca confíes en un gigoló ha sido publicada en español en una traducción muy limpia por parte de Emmanuel Richards. Otras de tus obras también han sido traducidas a varios idiomas. ¿Qué tan importante es para una autora conectar con otros públicos lectores en otras lenguas?

„Trau Niemals einem Callboy” wurde von Emmanuel Richards ins Spanische makellos übersetzt. Ich habe gesehen, dass mehrere Ihrer Romane in andere Sprachen übersetzt wurden. Wie wichtig ist es für Sie als Autorin, sich mit anders sprachigen Lesern in Verbindung zu setzen?

¡Importantísimo! Es maravilloso poder dar a conocer mis obras en otros países. Es bonito ver que a los lectores de otros países también les guste leer estas historias y estoy muy contenta de poder colaborar con Emmanuel.

Sehr wichtig! Ich liebe es, dass ich meine Bücher auch in anderen Ländern veröffentlichen darf. Es ist wunderschön, wenn man sieht, dass auch Leser aus anderen Ländern diese Geschichten gerne lesen und ich bin sehr froh, dass ich mit Emmanuel zusammenarbeiten kann.


¿Qué opinas sobre el panorama literario alemán?

Was denken Sie über die deutsche Literaturszene?

El panorama de la literatura alemana es sumamente diverso. A los alemanes nos gusta leer mucho y eso se demuestra en los libros que se publican aquí. Algo que me parece particularmente bueno es que a los alemanes nos gusta leer mucho a autores de otros países.

Die deutsche Literaturszene ist äußerst vielfältig. Wir Deutschen lesen viel und gerne und das zeigt sich auch an den Büchern die hier veröffentlicht werden. Besonders schön finde ich, dass auch bei uns sehr gerne Autoren aus anderen Ländern gelesen werden.


¿Qué autores contemporáneos recomiendas?

Welche zeitgenössischen Autoren würden Sie empfehlen?

Me gusta mucho Catherine Shepherd, una autora alemana, aunque su nombre está en inglés. Pero también amo los libros de Karin Koenicke, Ilka Hauck y muchos otros.

Catherine Shepherd ist -trotz des englischen Namens - eine deutsche Autorin die ich sehr gut finde. Aber ich liebe auch die Bücher von Karin Koenicke, Ilka Hauck und vielen anderen.


¿Y autores clásicos?

Und klassische Autoren?

Mis preferidos indiscutibles son Rudyard Kipling, Agatha Christie y Emilie Brontë.

Mein absoluter Favorit sind Rudyard Kipling, Agatha Christie und Emilie Brontë.


¿En qué proyectos de escritura te encuentras trabajando?

Woran arbeiten Sie gerade?

Actualmente estoy trabajando en un proyecto comunitario. Junto con otra autora, estoy escribiendo una novela sobre cazadores de tesoros, romance y piratas.

Zurzeit arbeite ich an einem Gemeinschaftsprojekt. Zusammen mit einer anderen Autorin schreibe ich einen Roman, der sich um Schatzsucher dreht, Romantik und Piraten.


#entrevista #interview #birgit kluger

Jack Elkyon es un escritor chileno. Relatos suyos han sido incluidos en varias antologías. En 2018 publicó 13 cuentos de canallas.

Ganador y finalista de varios concursos, Elkyon es autor, entre otros libros, de Maldito sea el fruto de tu vientre y El mal nuestro (de cada día) publicado por Áurea Ediciones. Tomé contacto con el autor y conversamos sobre varios temas en torno a su escritura. Sean bienvenidos.

Jack Elkyon es autor de "El mal nuestro (de cada día)"

Te han definido como un escritor de realismo sucio. ¿Qué debemos esperar al leer tus relatos, qué géneros abarcan tus escritos, qué estilo de escritura promueves? Cuéntanos sobre tu manera de abordar la literatura.

La editorial ha definido mi estilo como de realismo sucio. Obedece a la lógica de enmarcar y encasillar los estilos literarios para ordenar los libros en las librerías. Yo creo que cada uno tiene su propia forma de narrar o de contar. La mayoría de los estilos de los escritores no es catalogable, y esa diversidad es, precisamente, la riqueza de la literatura.

Siempre es positivo que las obras dejen algo al lector o al observador. Un cuestionamiento, una inquietud, una incomodidad. No creo en la literatura por “entretención”. A mí me han clasificado en un estilo parecido al de Miller, Bukowski, Carver o Lucía Berlín porque cuando escribo un cuento o una novela retrato un lado oscuro y sórdido de la sociedad.

Es inevitable en mi escritura, termino siendo pesimista con la especie humana, que considero un proyecto fallido.

Escribo también desde otras aproximaciones, como con el suspenso, la fantasía o en el terror. Lamentablemente llego a las mismas conclusiones. Lo que pasa es que me diferencio del resto de los mortales por ver la vida de una manera inadaptada, marginal o fracasada, y eso, créanme, no me produce ningún placer. Más bien infelicidad. Me hubiera gustado ser un buen burgués, tener éxito y poder, mi vida hubiera sido más cómoda, pero me la farreé. Y, para mí, la única forma de superar ese karma es a través de la escritura.

Recuerdo cuando cuestionaban a Bukowski sobre su manía de pintar mujeres llevadas al límite, y Bukowski los refutaba alegando que sus personajes más degradados eran precisamente los de género masculino. ¿Se puede decir lo mismo de los personajes de Elkyon?

Casi todos mis personajes son hombres porque los entiendo mejor. Desgraciadamente el ser humano se mueve por valores o disvalores que se encuentran generalmente en los hombres, como los tres grandes principios que mueven al mundo: el poder, el sexo y el dinero. También sus derivados como el machismo, la codicia, el sicariato, el engaño, el desamor, la venganza, la perversión, el adulterio, el bullying y el terrorismo, etcétera. Mis personajes parten por creer que están muy seguros y cómodos en sus vidas hasta que las circunstancias los llevan a descubrir que cualquiera puede convertirse en un canalla o cometer un acto ruin. No hay redención ni escapatoria. Es como en verdad pasa en la vida real, aunque intentemos esconderlo.


La literatura de Elkyon no busca iluminar, más bien se introduce en los claroscuros de las relaciones humanas para explorar sus penumbras. ¿Es tan horrible el ser humano?

La historia de la humanidad, que según los arqueólogos nació hace cuatrocientos mil años, ha sido sangrienta. A punta de sangre y fuego, como se dice. La selección natural que descubrió Darwin permite deducir que en la especie se reprodujeron los más fuertes y salvajes, los que más se adaptaron a matar animales y asesinar competidores. El ser humano tiene una tendencia natural a la agresión y la destrucción. Piensa Diego, que de partida el Homo Sapiens extinguió a los otros homínidos, como los Neardenthales y una serie de Austrolopitecus. Por eso Nietzsche escribe del superhombre, aquel que se vale de su inteligencia y ambición para eludir, si es necesario, las normas morales.

Claro está que desde que se descubrió la agricultura, hace aproximadamente diez mil años, ha sido el macho de la especie el dominador.

Quizá todo cambiaría si viviéramos en un matriarcado.

Has ganado algunos concursos literarios y has sido finalista en otros. ¿Qué tan importante resulta para un escritor acceder a estos premios y reconocimientos?

En un principio esos concursos me sirvieron para saber si lo que escribía era bien estimado por otros escritores, que son los que en definitiva deben evaluar tu trabajo. Los escritores deben ser reconocidos como tales por sus pares. Hoy, con tres libros publicados y otros por venir, ya no me preocupan tanto los concursos. No obstante, sigo participando como lo hacía Roberto Bolaño, para ganar algún dinerillo o publicación que me permita sustentarme como escritor de dedicación exclusiva a la literatura.


Mucho se ha denostado el libro electrónico. Hoy vemos que la literatura ha buscado el canal para continuar llegando a lectores ante las restricciones por la emergencia sanitaria mundial, y que los libros digitales se han promovido con impulso. ¿Jack Elkyon prefiere el libro físico sobre el soporte digital?

Tengo cincuenta y siete años y me acostumbré al libro físico. Así he leído toda mi vida. El libro de papel permite hacerme un mapa en mi cerebro, sobre las palabras empleadas por el autor, la ubicación de los capítulos, marcar, subrayar, en fin, para mí es insustituible. Cuando encuentro un buen cuento en internet, lo imprimo y después lo leo. Salvo contadas excepciones, no leo novelas digitales. Sin embargo, reconozco que a las nuevas generaciones les es más fácil este método, aunque encuentro que el libro físico no va a desaparecer.

¿Cómo ves el panorama literario chileno en la actualidad?

Debemos distinguir entre poetas y narradores. A los poetas, como siempre en este país, “Chile, país de poetas”, los veo bien, produciendo obras interesantes. Me interesan sobre todo los poetas mapuches, como Roxana Miranda Rupailaf, Bernardo Colipán, Elicura Chihualilaf, que tienen una propuesta nueva.

Respecto a los narradores, los dos últimos grandes referentes de la literatura chilena son José Donoso y Roberto Bolaño. Hay algunos que podrían mencionar a Isabel Allende. Se aproximan autores como Pedro Lemebel (quien lamentablemente falleció joven), Alberto Fuguet, Alejandro Zambra, Álvaro Bisama y escritoras como Diamela Eltit, Nona Fernández, Alejandra Costamagna o Lina Meruane. Estas tres últimas jóvenes y grandes proyectos.

Me gustaría relevar la literatura del sur de Chile, ya que no todo es Santiago, yo soy del sur. Hay autores consagrados como Yuri Soria-Galvarro y Óscar Barrientos Bradasic que hacen una literatura muy interesante. Hay muchos autores, algunos de los cuales he leído sus trabajos, todavía no publicados por las grandes editoriales.


¿Y en Latinoamérica?

No conozco mucho a los nuevos. Podría mencionar a las argentinas Samanta Schweblin y la boliviana Liliana Colanzi. En México a Alberto Chimal. Yo sigo más bien a los autores de lengua inglesa. Es una tarea pendiente.

¿Cuáles han sido y son tus referentes literarios?

Para ser un buen escritor hay que ser primero un buen lector. Leo bastante de autores que me interesan. Entre los latinoamericanos Roberto Bolaño, José Donoso, Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Joaquim Machado de Assis, Mario Vargas Llosa, Julio Ribeyro, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, etc. Entre los de lengua inglesa, William Faulkner, John Steinbeck, William Shakespeare, Henry Miller, Cormac McCarthy, Charles Bukowski, Lucía Berlín, Phillip K. Dick, Ray Bradbury, Ernest Hemingway, Phillip Roth, uff, perdona Diego, hay cientos que me interesan, que no podría terminar de contar.


Libros que recomiendes.

Macbeth de William Shakespeare, El Guardián entre el centeno de J.D. Salinger, El Quijote de Miguel de Cervantes, Crimen y Castigo de Fiódor Dostoievski, Trópico de Cáncer de Henry Miller, La carretera de Cormac McCarthy, El cartero de Charles Bukowski, El llano en llamas de Juan Rulfo, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, Los detectives salvajes de Roberto Bolaño.


¿En qué proyectos se encuentra trabajando Jack Elkyon?

Estoy avanzando en una novela que cuenta la vida de un personaje que tuvo todas las oportunidades, pero que sin embargo, fracasó en su intento de vivirla bien; estoy corrigiendo una novela que ya escribí sobre un tipo que intenta vivir de acuerdo a la Biblia y todo le sale mal; estoy por publicar otro libro de cuentos, que se titula “Cuentos Campesinos del Sur de Chile”, y editando una antología de mis alumnos del taller de creación literaria de la ciudad de Valdivia.


¡Gracias por tu tiempo Jack!

Gracias a ti por la entrevista.








El mal nuestro (de cada día), libro de Jack Elkyon, disponible en Amazon.
















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