• Diego Maenza

D. D. Puche: “Nuestra escritura es una literatura de ideas”

Aunque firman como D. D. Puche, como si se tratara de un solo escritor, nuestros invitados de hoy son dos autores: los hermanos David y Daniel Puche. David es doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y profesor de dicha materia en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Mérida, profesión que combina con la literatura. Daniel es licenciado en Filosofía y en Teoría de la Literatura por la misma universidad. Juntos han publicado varias novelas, entre las que destacan Balada de los caídos, Sam Robinson y la noche de terror en Hellstown y Rhett Murdock, detective privado, así como la colección de relatos de terror, fantasía y ciencia ficción Galaxia errante y ensayos como Caminos del lógos y Cristianismo sin Dios. Su obra se encuentra empapada de referencias filosóficas, pero pasadas por el tamiz de la ficción.

A inicios de octubre mantuve contacto con los autores. Esta entrevista es el resultado de nuestra charla.

¿Quién es D. D. Puche?

Firmamos como D. D. Puche, pero somos dos hermanos, David y Daniel; de ahí las dos “D”. David estudió filosofía, y da clases de esa materia en secundaria. Daniel también estudió filosofía, además de teoría y crítica literaria, y está volcado exclusivamente en tareas literarias y editoriales.


¿Cómo definirían su escritura?

Como una “literatura de ideas”. Recurrimos principalmente a la fantasía, el terror y la ciencia-ficción como géneros que nos permiten analizar y criticar el mundo actual. Nos proporcionan herramientas potentes para distanciarnos de lo dado, para verlo en perspectiva, y señalar sus incoherencias y deficiencias. También son una plataforma adecuada desde la que hacer propuestas, aunque esto quizá cueste un poco más hacerlo comprensible al público, debido al lenguaje metafórico que inevitablemente se ha de usar.

En la escritura abordan temas en torno a la fantasía y el terror. Desde su punto de vista, ¿qué pueden aportar estos géneros a la literatura entendida en su amplio espectro?

Le dan frescura, desde luego. Nosotros también trabajamos esa literatura que muchos consideran “seria”, aunque no nos resulta ni más ni menos seria que la otra. Ambas son aproximaciones a la realidad. El caso es que se complementan. Donde una hace retratos más o menos realistas, radiografías de la vida, de la psique de los individuos, los géneros señalados toman un punto de vista distinto, que tiene más que ver con el cuestionamiento de una época como tal y una aproximación utópica (o distópica) a la misma. Y esto es algo muy serio, realmente. El rechazo, por parte del establishment cultural, de estos géneros, muestra su ceguera acerca de dónde, en muchos casos, se está haciendo la “gran literatura”. Pensemos, por ejemplo, en Philip K. Dick, o en Lovecraft, totalmente (o casi) ignorados en vida y tan reivindicados ahora.

Los libros de D. D. Puche se pueden encontrar fácilmente en diferentes tiendas digitales o directamente en su hogar electrónico https://www.thehellstownpost.com

También escriben sobre filosofía. ¿Qué temas son de especial relevancia en su trabajo?

Nos dedicamos, sobre todo (de forma muy coherente con la vertiente literaria de nuestra obra), al análisis crítico del presente. Reflexionamos acerca de los problemas psicosociales que angustian el ser humano en el actual contexto del capitalismo global y la alta tecnificación de la vida. No nos interesa el pasado sino como una “caja de herramientas”, que decía Foucault, para comprender el presente.

¿Siguiendo el hilo de la pregunta anterior, a qué escuelas filosóficas contemporáneas se adhieren y cuáles rechazan?

Antes, por formación académica, éramos más afines al idealismo alemán y sus derivas hermenéuticas contemporáneas. Esa inflexión histórica que, a través de Heidegger y Gadamer, reintrodujo la preocupación ontológica que el positivismo, la filosofía analítica y otras corrientes dominantes a principios del siglo XX habían dejado de lado. Esa preocupación ontológica estaba combinada con aportaciones muy diversas de Nietzsche, la Escuela de Fráncfort, y otras corrientes contemporáneas de un amplio espectro crítico-interpretativo. Pero cada vez nos absorben más los temas relacionados con la ciencia y la tecnología y su impacto socioeconómico, ecológico, etc., así como el estudio de los modelos de futuro probables con que nos encontraremos en unas décadas, los nuevos modos de vida resultantes, etc. Así que cada vez nos escoramos más hacia el materialismo, aunque intentamos no romper con todo lo anterior, sino tender puentes teóricos. A lo que nos oponemos, por considerar que básicamente son disfraces teóricos del capitalismo tardío, intelectualmente inanes cuando no perniciosas, es a las teorías de corte “posmoderno” que todavía hoy siguen tan en boga: Deleuze, Derrida, el psicoanálisis lacaniano, etc., y sus herederos del siglo XXI.

¿Cómo ven el panorama literario en España?

Extremadamente mal. Hay unas pocas vacas sagradas que viven (muy bien) de escribir y reciben por turno todos los premios, y por otro lado encontramos una gran cantidad de autores (noveles o no) que no pueden ni pisar ese mundo. O que publican algo en una editorial menor, que a menudo les cobra por la tirada, y esos libros ni siquiera llegan al público, porque no tienen distribución. España es uno de los países donde más se publica y menos se lee de toda Europa. Algo que debería preocuparnos considerablemente, aunque a nadie le importe en realidad. Inmensas cantidades de excedente de papel que acabarán en el contenedor de reciclaje… Las editoriales, en general, al contrario que en el mundo anglosajón, no arriesgan: sólo quieren publicar cosas que vengan precedidas por cierta fama. Y ésta, ahora, viene de las redes sociales. Eso crea un círculo vicioso que es altamente tóxico para la literatura, la poesía, etc. Que nadie se llame a engaño: ninguna editorial lee los manuscritos que le llegan; eso ya es historia.


¿Qué ventajas encuentran en su modelo independiente de distribución de su propio trabajo, qué experiencias positivas han podido hallar?

Es un mundillo muy difícil y desalentador, ciertamente. Estás solo para todo, con el tiempo de trabajo y el desgaste que eso conlleva: eres autor, diseñador, publicista, vendedor… Por otro lado, eso te permite aprender mucho mejor el oficio, en todas sus vertientes. Adquieres mucho conocimiento y tablas. Y cada venta de un ejemplar es como una pequeña batalla ganada. Pero está claro que te pone barreras insalvables de cara a llegar al gran público. A veces te gastas más en promocionarte de lo que ganas vendiendo. En fin, es lo que hay, cuando no formas parte del circuito cerrado del que hablábamos antes.

Mantienen una revista, The Hellstown Post, que admite colaboraciones. A diferencia de las muchas revistas contemporáneas, su publicación la realizan en físico. Háblenme de este proyecto que ya tiene un número en circulación. ¿Qué acogida ha tenido?

Bueno, no es del todo exacto. Tenemos una página web con ese nombre, donde publicamos (y admitimos colaboraciones) relatos, capítulos de libros, reseñas, etc., y luego tenemos la revista homónima a la que te refieres, que sacamos semestralmente en formato PDF. Éste puede imprimirse, obviamente, y lo editamos con calidad de imprenta; así se envía a los compradores, para que escojan cómo lo quieren, físico o no. De momento sólo ha aparecido un primer número, con un puñado de buenas colaboraciones, y estamos muy satisfechos con el resultado. Ya tenemos algunas propuestas excelentes para el segundo número, que sacaremos a comienzos de 2020, y estamos esperando más colaboradores.

Nómbrenme libros o autores que han influido en su escritura o que recomendarían.

Muchos, y muy variados, claro. Nunca nos hemos ceñido a géneros o autores concretos. Nuestras influencias pueden rastrearse en la novela negra de Chandler y Hammet, el terror cósmico de Lovecraft, Chambers o Barker y la ci-fi de Philip K. Dick, Gibson y Sterling; pero también están ahí autores tan variados como Borges, Kafka, Lem o Melville. Todos han dejado una huella que vemos reflejada en lo que escribimos.


¿Qué proyectos literarios creativos mantienen en proceso? ¿En qué se encuentran trabajando?

Ahora mismo estamos a punto de publicar una novela de terror con toques de humor negro, la segunda de nuestra serie Jenkins & Sinclair, investigadores de lo sobrenatural. Y simultaneamos ese trabajo de “posproducción” con la preparación de un ensayo filosófico sobre el nihilismo en el siglo XXI. Siempre estamos trabajando a la vez, o eso procuramos, en algo literario y algo ensayístico o filosófico. Nos da el equilibrio que queremos mantener.


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