• Diego Maenza

Fran Barrero: “En el relato debes usar el bisturí para dejarlo en la mínima esencia”


Nacido en Huelva (España) en 1976, Fran Barrero es un escritor independiente que inicia su carrera literaria en 2008 con su primer libro didáctico sobre fotografía. Tras doce manuales publicados sobre esa especialidad, emprende el desafío de probar suerte en la narrativa de ficción con su primera novela: Alfil. En la actualidad ha publicado catorce libros, especializándose en novela negra, pero también entrando en géneros como el relato de terror, ficción victoriana, fantasía y aventuras-romance. A finales de este enero, contacté al autor para proponerle esta entrevista. Bienvenidos.


¿De qué forma llegaste a la escritura? ¿Cuál fue ese momento determinante en el que dijiste ‘quiero ser escritor’?

Llegué a la escritura a través de un blog cuando me dedicaba a la fotografía; escribí doce manuales didácticos sobre diversos temas relacionados con dicha actividad. Luego di el salto a la narrativa de ficción porque me apetecía crear, no solo enseñar conocimientos, y fue cuando descubrí la actual pasión por la literatura. Entonces comprendí que no es lo mismo escribir un manual, que hacer poesía, una novela, un relato corto o una biografía.

¿Cómo es tu método de trabajo? ¿Mantienes alguna rutina con respecto a la escritura? ¿De dónde emergen tus ideas?

Las historias simplemente brotan, una idea, dos, un personaje, una trama... Apunto ideas y conceptos y los dejo macerar. Con el tiempo todo se vuelve nítido y veo lo que quiero escribir, así que redacto un mapa de capítulos y escenas, añadiendo subtramas de apoyo, creo fichas de personajes y me lanzo a redactar el borrador. No te sabría decir de dónde vienen las ideas, supongo que de posos de mi interior, de la vida.

Háblanos de Amurao, una serie de novelas negras ambientadas cada una en diferentes espacios, pero marcadas por el hilo común de terribles homicidios. ¿Qué destacarías de estas historias?

Amurao está ambientada en diversos escenarios de la provincia de Huelva (Andalucía, España), salvo tres entregas de las doce. Si tuviera que decir la fórmula para que esté gustando tanto, supongo que sería el hecho de que no tiene censura, es muy realista con los sucesos, los personajes son verídicos y empatizas incluso con los homicidas, los escenarios son únicos y se convierten en un protagonista más, cada entrega tiene casos diferentes, los policías van rotando, incluso se cambia el estilo narrativo. Amurao está diseñada para leerse de forma seguida sin tener la sensación de caer en lo monótono, como si cada novela fuese —incluso— de un autor diferente.

Has trabajado en diversos registros: literatura fantástica, fantasía y aventuras, romance, y hasta un libro muy sui géneris como Anatomía del suicidio. No obstante, el grueso de tu obra se centra en la novela negra. ¿Consideras que se puede explorar la realidad de una forma más precisa desde esta propuesta? ¿Por qué la novela negra?

Me gustan todos los géneros que escribo, de otro modo no me molestaría en abordarlos. La novela negra, simplemente, es el género que más ha calado entre mis lectores, así que he decidido centrarme en él. El objetivo de todo autor es lograr que sus creaciones lleguen a los lectores. Si mis lectores me hubieran demandado fantasía o aventuras, pues eso escribiría.


También has trabajado el terror. Cuéntanos de Bloddy Mary, un libro que reúne relatos de fantasmas, vampiros, robots, zombis, asesinos en serie. ¿Cómo fue concebido?

Siempre me han apasionado los relatos de terror, así que, de vez en cuando, escribo alguno. Cuando recopilo unas docenas, pues edito y publico una entrega de Bloody Mary. Tienen mucha aceptación y me gusta escribirlos. Hacer un relato es más complejo de lo que piensa el público, ya que no es una novela pequeña, sino un trozo de una historia que supone la esencia de la misma, y deja que cada lector componga el resto que falta, creando así tantas historias diferentes como lectores se lancen a imaginarlas.


En este contexto, y desde tu experiencia de escritor, ¿cómo asumes tu proceso de escritura con respecto a estos registros? ¿Ves una marcada diferencia entre el trabajo de la novela y el cuento? ¿Cuáles son sus puntos afines, cuáles sus diferencias?

Un relato nace igual que una novela, con una historia completa y todos sus personajes. Pero el relato tiene la complejidad de que debes usar el bisturí para dejarlo en la mínima esencia, añadiendo otro extra de dificultad: que esa esencia debe ser la parte clave para que de ella se pueda extraer todo lo que no cuentas.

¿Cuáles sientes que han sido las influencias que más han marcado tu escritura y estilo?

Uf, es imposible nombrarlos a todos, desde Dickens, Poe, Oscar Wilde... hasta Ruiz Zafón, Susana Fortes, Pérez-Reverte o Vázquez Figueroa, pasando por dos docenas más. Cada gran autor te deja un regusto que influye en tu propia forma de narrar.


¿Qué lecturas frecuentas en la actualidad?

Estoy con La paciente silenciosa, de Alex Michaelides; se trata de una novela de suspense psicológico. Suelo leer novela negra, casi en exclusividad de tipo nórdico, pero esta tan psicológica me ha atrapado.

¿En qué proyectos te encuentras trabajando?

Terminando la saga de Amurao, la de Alfil y otra más de género Chick-Lit que publico con pseudónimo. Creo que luego empezaré otra saga de novela negra, pero quizás después de un descanso.


Nombra algunas autoras y escritores que recomiendes.

Viveca Sten, Jussi Adler-Olsen, Asa Larsson, Juan Gómez-Jurado, Jo Nesbo, Frederique Molay... Hay tantos escritores de novela negra y thriller que necesitaría diez páginas para nombrar solo a los mejores.


Finalmente, Fran, estoy muy agradecido de que hayas accedido a esta entrevista.

El placer es mío, gracias por el detalle.


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