• Diego Maenza

María Dolores Cabrera: “Ni el cuento es más fácil por corto, ni la novela es más difícil por larga"

María Dolores Cabrera es una escritora ecuatoriana que con paso discreto pero firme y seguro se ha consolidado dentro del panorama narrativo del país. Su literatura está traspasada por los conflictos internos del ser humano y su escritura se encuentra marcada por una impronta que hace gala de la mezcla entre literatura y psicología, un estilo propio que caracteriza su obra. Con estudios formales de Psicóloga, Cabrera posee un Diplomado en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Los Hemisferios y Cursos Abiertos de Literatura en la Universidad Andina Simón Bolívar con temáticas en Narrativa de Mujeres siglos XIX-XX-XXI y Maestros del Terror, Ciencia Ficción y Lo Popular. Entre sus publicaciones encontramos los libros: Más allá de la piel (1998), De nuevo tus ojos (2010), Te regalo mi cordura (2012), Cuando duermen los jilgueros (2016) y Pinceladas (2018). Su hogar electrónico es www.mariadolorescabrera.com y desde 2019 escribe mensualmente para la revista digital literaria Máquina Combinatoria, dirigida por el escritor Iván Rodrigo Mendizábal.

Contacté a la autora y le propuse una entrevista. Este es el resultado.

¿En qué momento se despertó su pasión por la escritura?

Desde muy pequeña. A los siete años, en la escuela, ya me apasionaba escribir. Me gustaban las clases de redacción en donde se enviaba como tarea escribir historias o desarrollar cualquier temática. Luego, en la adolescencia empecé a escribir por mi cuenta, cuentitos y hasta una novela corta. Recuerdo que en algunas ocasiones, publicaron mis trabajos en el periódico literario del colegio. En las noches, me despertaba con ideas y fantasías de historias que me ilusionaba poder ponerlas en papel. En el año 1994, me di cuenta de que teniendo la habilidad innata para escribir el fondo de las historias, me faltaba aprender tácticas de escritura, sintaxis, el cómo estructurar bien un texto, el equilibrar correctamente la gramática, la puntuación, la redacción y la ortografía; es decir todo lo que tiene que ver con la forma de una narración y busqué un taller literario donde aprender esto que, por supuesto, me faltaba engranar. Encontré un taller acorde a mi necesidad y estuve cuatro años aprendiendo el manejo de la escritura, este taller formaba parte de una editorial muy conocida en el país y su director, en el año 1998, me propuso publicar mi primer libro de cuentos en esa misma editorial, pues consideró que yo ya estaba preparada para ello.

Su novela Cuando duermen los jilgueros retrata la enfermedad denominada marasmo presente en infantes, y la vincula poéticamente en la trama afirmando que se puede morir de amor. ¿Qué tan duro fue trabajar sobre este tema? Hábleme de esta experiencia.

No fue duro. Yo diría que para mí fue hermoso y muy gratificante escribir sobre este tema dentro de una novela. Cuando duermen los jilgueros, me dio muchas satisfacciones en distintos ámbitos. A la vez que yo estaba transmitiendo un mensaje a la sociedad, para mí importantísimo, me deleité en una investigación en la que, a pesar de que yo ya tenía el conocimiento de este mal, por mis estudios de psicología en la universidad, me di a mí misma la oportunidad de profundizar mucho más en el aprendizaje del marasmo. Y es que cuando me inquieta una temática, no descanso hasta encontrar la forma en la que yo pueda transmitir, divulgar, explicar y sobre todo demostrar con hechos, lo que defiendo. Siempre me inquietó algo con lo que nunca estuve ni estaré de acuerdo, aquella frase tan popular que se repite en todo lado: “Nadie muere por falta de amor” y yo la refuto con esta otra: “Sí se puede morir por falta de amor”. Aquí es donde aparece el tema de “la enfermedad” en sí, que por supuesto no siempre es el marasmo. Ahora, había que demostrarlo y había que pensar cómo hacerlo. Esa fue la motivación para desarrollar la temática de Cuando duermen los jilgueros. Aquí me gustaría resaltar que lo mío es la literatura y la psicología, no la autoayuda ni el coaching y por lo tanto, el tema no iba a ser tratado desde esa perspectiva, es decir no con un libro meramente informativo ni de consejos. Entonces, tenía que armar una novela (literatura) para incluir el tema (psicología).

Cuando duermen los jilgueros ha sido editada por Pentian. ¿Nos podría comentar sobre el proceso de publicación?

Sí. Debo decir que yo desconocía sobre el sistema de usar plataformas para publicar. Fue una amiga, dentro de un curso de literatura que estaba siguiendo en La Universidad Andina Simón Bolívar de Quito, quien me sugirió que averigüe sobre esta modalidad. Lo hice y apareció Pentian, como una buena opción. Pentian Lantia Publising S.L., es una editorial española que tiene su sede en Sevilla. Me comuniqué con ellos para solicitar información y de inmediato se me explicó cómo trabajan. Primero, se envía el texto que se aspira a publicar, ellos lo revisan y pasa por un filtro después del cual se lo aprueba o no, dependiendo de la calidad, del contenido, etc. Luego, ya aceptado, ingresa a un sistema de mecenazgo para lo cual, la empresa determina primero un costo de publicación que varía según el libro. Este valor se lo cubre con mecenazgo que, para quienes no sepan lo que es, se trata de que personas interesadas en la publicación, primero amistades, familia del autor, etc., y luego gente, que resulta de la promoción que hace Pentian a nivel mundial, del libro que se quiere publicar, se conviertan en “socios” de los beneficios de esta publicación. Es decir, que todas las ganancias de las ventas del libro son repartidas proporcionalmente a la inversión de cada mecenas. El libro lo publicita Pentian dentro y fuera de España, lo vende por medio de Amazon y de otras páginas o plataformas. Si con el mecenazgo, no se llega a completar el valor establecido para la publicación, en un tiempo determinado, la editorial da de baja el proyecto, se devuelve el dinero a los mecenas y se puede volver a intentar en otro momento. Yo tuve la suerte de tener una buena acogida y lo publiqué de esta manera. Debo reconocer que Pentian trabaja con un equipo muy completo que se encarga del diseño de portada y todos los detalles, con mucho profesionalismo.


Usted también ha escrito cuentos. ¿Qué necesidad impulsa a una escritora a decantar su narrativa ya sea por el relato o por la novela? ¿Qué ventajas encuentra en cada género?

Son dos géneros en los que se trabaja con técnicas distintas. En el caso del cuento, y para que se pueda ejemplificar de una manera más clara, se debe tener presente la importancia de lograr el efecto de una foto; en donde, en una sola imagen esta todo explícito. Es decir en una foto está condensada toda la información, el lugar, la época, los personajes, el escenario, el entorno, etc. En cambio, el efecto que se logra en una novela puede ser comparado al de una película en la que, a medida que avanza la trama, se va descubriendo más personajes, nuevos entornos, distintas épocas, lugares, etc. Ni el cuento es más fácil por ser más corto, ni la novela es más difícil por ser más larga, ni viceversa. Simplemente es distinto. En lo personal me gustan los dos géneros y los escribo indistintamente, según el caso. Ahora por ejemplo, escribo un cuento mensual para una revista digital literaria que se publica cada mes, porque tengo la oportunidad y programaré el inicio de una nueva novela, en su momento.

En los libros de relatos bajo los títulos Más allá de la piel y De nuevo tus ojos, así como en las novelas Te regalo mi cordura y Pinceladas, aborda problemáticas en torno a la psicología. ¿Qué importancia guarda esta parcela del conocimiento dentro del conjunto de su obra?

Me encanta responder a esta pregunta que generalmente me la hacen a menudo. Para mí es importantísima la relación entre la literatura y la psicología. Podría asegurar que, en mi caso particular, la dualidad es indispensable. Me resulta casi imposible separarlas. Todo mi conocimiento de psicología está volcado en la literatura y todo mi trabajo literario está embebido de psicología. Mi constante personal apuesta siempre por el ser humano y su conflicto interno como tal. Más allá de la piel y De nuevo tus ojos, mis dos libros de cuentos, abordan temas de inadaptabilidad social. Los conflictos que un ser humano siente frente a la incomprensión por ser especial, diferente, por no encajar, por su rebeldía, por amar demasiado; y, sus consecuencias: aferrarse a la muerte como única salida, suicidio, locura, etc. Mis novelas igual. Te regalo mi cordura, aborda el tema del machismo, pero también del desamor, del dolor y la demencia. Pinceladas (Bosquejo de un trastorno), abarca el tema de la depresión. Actual pandemia mundial, que no es comprendida, ni manejada adecuadamente y también el suicidio como consecuencia fatal y según la OMS, una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Al igual que Cuando duermen los jilgueros, esta novela Pinceladas, necesitó de mucha investigación de mi parte para cuajar una historia que se desarrolle dentro de conceptos muy reales.

¿Qué es lo positivo de producir literatura desde Ecuador?

Lo positivo, diría yo es el aporte que se hace al propio medio, al entorno. Se distribuye los libros, se los vende o se los regala pero llega a un público al que, en mayor o menor número, se entrega literatura. Peleamos, luchamos por promover lo que hacemos, y si conseguimos aportar a la cultura del Ecuador con un granito de arena, pues está cumplido el objetivo. Por otro lado, si se tiene la suerte de que te lean fuera, se está dando a conocer lo que se hace en tu país y al país en sí mismo.

¿Qué dificultades encuentra una escritora en Ecuador?

Muchas. Hay muchas dificultades. Primero no existe una cultura literaria en el país. A un porcentaje altísimo de la población, simplemente no le interesa. El esfuerzo, el trabajo de un escritor, no es valorado. Las Instituciones, públicas o privadas, están incluso dispuestas a apoyar mucho más al deporte, por ejemplo, que a auspiciar la publicación de un libro, ni aún a cambio de publicidad. Yo toqué cantidad de puertas para conseguir auspicios para la publicación de mis tres primeros libros y me costó demasiado conseguirlos a pesar de mi ofrecimiento de imprimir sus logotipos en la portada o contraportada de los libros. Es lamentable tener que decirlo pero es la verdad. La gente no lee, no tiene tiempo, está ocupada en generar dinero y en consumir. El apoyo inicial que se puede encontrar es en la familia y amigos más cercanos que quieren darte una mano porque eres tú. No hay un verdadero amor hacia las letras, no hay pasión. Los grupos en los que hallas esto, y que sí existen, son muy pocos. Cuando los encuentras te aferras a ellos con locura y no los quieres soltar. Pero inclusive en medio de gente que escribe, he encontrado competencia. No hay apoyo hacia el que comienza, al que empieza. He sentido algo así como: “Si lo ayudamos a crecer, nos puede opacar” y ese egoísmo duele. Existen excepciones, el que una revista, como la que me ha invitado a escribir mensualmente, por medio de la que me puedo dar a conocer un poco más, es excepcional y no es común.

Además, la gente pone por encima de cualquier otro interés, el negocio, el lucro económico y es lo que pasa con las editoriales. Si no sienten que van a ganar lo suficiente, no vales. Lamento mencionarlo pero es así. Las condiciones que ponen para publicarte, son casi imposibles de cumplir, primero costos altísimos fuera del bolsillo del común de los escritores y segundo, los beneficios que recibes como autor, son mínimas.

A mi novela Pinceladas (Bosquejo de un trastorno), decidí auto publicarla y experimentar con esto pero claro, también tiene sus inconvenientes, no te respalda un nombre editorial y esas cosas.

¿Qué escritoras y autores siente que han influido en su trabajo? ¿Hasta qué punto una narradora debe servirse de sus predecesores?

No hablaría exactamente de influencia, sino más bien de autores que me agradan, que admiro como Virginia Woolf, Marguerite Youcenar, Ernesto Sábato, Alejandra Pizarnik, Cortázar, el mismo Borges, Flaubert, Pablo Palacio, García Márquez, Clarice Lispertor, sería interminable nombrarlos de aquí y de allá, de ahora y de antes. Cuando ya se toma un impulso en la escritura, se desarrolla un estilo propio característico. Como anécdota, hay gente que me dice, no me agrada para nada el contenido de los temas que eliges pero me gusta cómo los escribes, me gusta tu estilo personal. Yo creo que la mejor manera de llegar a tener una condición muy propia en la escritura, es haber leído mucho, cientos de estilos diferentes, conocer diversidad de autores y moldear el tuyo acorde a tu necesidad y para eso lo que influye son tus intereses, lo que quieres decir y tu forma particular de hacerlo.

Nombres de autoras o escritores contemporáneos que recomienda.

Me gustaría primero recomendar la literatura ecuatoriana contemporánea. No porque a muchos los conozca personalmente pero en el Ecuador hay gente que escribe y escribe bien. Iván Rodrigo Mendizábal, con su especialidad en ciencia ficción, y aunque nació en Bolivia, radica en el Ecuador. Abdón Ubidia y su larga trayectoria de exquisita literatura. Lucrecia Maldonado, Patricia Enderica (literatura juvenil). Fernanda Heredia (literatura infantil) y últimamente nuevas figuras increíblemente talentosas como María Fernanda Ampuero. Como poetas, Rubén Darío Buitrón, Alfonso Espinosa Andrade. Literatura hispanoamericana como Allende, Rosa Montero, Marcela Serrano, Ángela Becerra, y muchas más.


¿En qué proyectos literarios se encuentra trabajando en la actualidad?

Por el momento y como ya lo mencioné, estoy escribiendo nuevos cuentos (uno al mes) para la revista literaria digital Máquina Combinatoria de Iván Rodrigo Mendizábal, pero creo que en cualquier momento comienzo una nueva novela, en la que quizás me concentre en sacar a flote el tema de la problemática en los adolescentes mal comprendidos y por lo tanto mal manejados por su entorno y sus pésimas consecuencias.


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