Mirza Mendoza es peruana. Trabaja en el género cuento, pero confiesa que está modelando obras de mayor aliento. En los últimos años, Mirza ha incursionado en el panorama literario peruano con una fuerza arrolladora, con vitalidad y con un impulso prolífico: sus relatos han sido considerados para ingresar en varias e importantes antologías. Es autora de Tenebrismo, libro publicado por la editorial Sexta Fórmula que aglutina dieciséis relatos de horror. Su más reciente obra es El currículum de una ludópata. En la presente conversación tocamos temas inherentes a su trabajo, así como la situación del ambiente cultural en Perú, del cual Mirza tiene su particular punto de vista. Bienvenidos.

¿Qué es la literatura para Mirza Mendoza?

La literatura es un escape. Un refugio para muchos y liberación para otros. Un mundo paralelo donde explorar con la mente, porque este universo nace y muere en nuestras cabezas.

La literatura es un oasis en el que nos perdemos a sabiendas que conocemos el camino de regreso.

El lector elige caminar o cabalgar sobre las letras. Para mí la literatura es arte hecho de palabras y pensamientos. Debe ser ordenada, lógica y al mismo tiempo, hermosa. Es lo que pretendo en la literatura que produzco.


¿Cuándo se despertó tu pasión por escribir?

Comenzó con una idea mientras veía una película. Nació de ahí una novela corta que es inédita y que planeo publicar pronto. Pensé que sería un hecho aislado y que no volvería a tener otra idea para escribir. Al poco tiempo, hace tres años, viendo mi entorno, específicamente en el mercado de mi barrio, reconocí a mi siguiente protagonista. Un cuento era el ideal para retratarla y crear un escenario para ella. Luego de esa incursión en la escritura de mi primer relato no he parado más.


¿Podríamos decir que trabajas exclusivamente en el género de terror, o también escribes en otros registros y propuestas?

Los tres ejes en que se desenvuelven mis letras son: realismo, terror y ciencia ficción. Siendo el terror y el realismo, los géneros en que más producción tengo. Empecé escribiendo realismo y pasé paulatinamente al terror. Para escribir ciencia ficción se requiere de conocer conceptos y leer mucho sobre el género. Tengo a Isaac Asimov como referente y requiero leer a muchos más autores. Investigar sobre tecnologías y múltiples conceptos para ofrecer un producto de calidad. Estoy en proceso de aprendizaje.

Háblame de Tenebrismo. Es un libro de relatos que recopila cuentos con giros sorprendentes. ¿Cómo fue su génesis, desarrollo y su proceso de publicación?

Tengo un relato viral que se llama “Ellos algún día vendrán por ti”. A parte de él otros cuentos del mismo corte circulaban por los grupos de terror que hay en Facebook. La idea de compilar mis relatos de terror fue de mi colega Yadir Gómez. Cuando reuní los cuentos, presenté la propuesta a la editorial Sexta Fórmula, y gracias a Heber Sánchez, editor, el libro vio la luz. Es un e-book que pronto se convertirá en libro físico, ya no serán dieciséis relatos sino veinte. He recibido mucho apoyo por parte de mis colegas y de los lectores. Este libro electrónico me ha traído muchas satisfacciones.


(Tenebrismo se encuentra disponible en LEKTU)


Uno de los hilos conductores de Tenebrismo es la muerte como presencia permanente. Otro leitmotiv es la violencia. ¿Qué puedes decirnos sobre aquello?

La muerte está presente en gran parte de mi obra incluso fuera de Tenebrismo. Es un tema que nos atañe a todos. Moriremos inexorablemente. El temor a morir es el común de las personas, por el hecho de que no sabemos si es el final de nuestra existencia o solo un camino más por recorrer para llegar a otro destino. Por ello que me fascina hablar sobre ese tema.

Uso la violencia como instrumento del terror, en términos de ficción. No la avalo, la muestro como característica de nuestra sociedad enferma.

En algunos lectores despertarán rechazo y en otros satisfacción y disfrute de poder o sentirse un victimario ficcional.

¿Cuáles consideras que son tus influencias literarias?

Mis influencias literarias peruanas son: Alfredo Bryce Echenique, Ciro Alegría, Enrique López Albujar, Lastenia Larriva, José María Arguedas y Julio Ramón Ribeyro.

Y de literatura universal: Leon Tolstoi, Herman Hesse y Oscar Wilde.


A pesar de ser una joven escritora (o quizá debido a ello), llevas un marcado impulso y una producción prolífica. Háblanos de tu espacio “Relatos para tus ratos de ocio”.

Las ideas fluyen a diario en mi mente, me hace falta tiempo y dedicación para plasmarlas todas. Mi página de Facebook “Relatos para tus ratos de ocio”, ahora lleva mi nombre completo «Mirza Patricia Mendoza Cerna». Ahí comparto relatos cortos para que mis lectores accedan directamente a ellos. Me gusta compartir mis creaciones.


¿Cómo analizas el actual panorama literario peruano?

En mi país, es marcada la tendencia a la escritura realista. Ahora, los autores de terror, fantasía y ciencia ficción están ocupando sitiales importantes en el gusto de los lectores.

Hubo preponderancia de escritores hombres en los círculos culturales por muchos años. Esa situación se refleja en publicaciones de libros, talleres y conversatorios hasta el día de hoy.

Las mujeres escritoras nos estamos uniendo para crear nuestro merecido espacio. Aunque hace poco fue el día internacional de la mujer escritora, una institución en mi país organizó un evento de cuento corto conformado por un panel de solo escritores hombres. Ante la protesta anunciaron una nueva fecha e incluyeron escritoras. Este es el panorama literario en el Perú.

¿Y en Latinoamérica?

Perú es un reflejo de lo que se vive en Latinoamérica, las mujeres escritoras estamos visibilizando nuestros trabajos para ocupar el sitial que por años se nos ha sido negado. No por falta de talento sino por el canon impuesto por la costumbre. La pandemia ha traído consigo la virtualidad y la conexión más fluida entre escritores y lectores. Muchos libros han sido publicados en formato digital y varios autores se han subido al trampolín de esta ola cibernética para darse a conocer. Esperemos un nuevo boom latinoamericano en las letras.

En qué proyectos te encuentras trabajando en la actualidad.

Soy parte de la antología «El día que regresamos» de Pandemonium Editorial, un libro físico que recopila a veinte autoras. Participo ahí con mi cuento «El Dron y la Chasqui».

He publicado un relato en formato e-book, que se descarga desde la página LEKTU. Se llama «El Currículum de una Ludópata», gracias a la editorial Libre e Independiente.

Próximamente verán la luz dos antologías de cuentos gracias a editorial La Rata Esquizofrénica y a editorial Ángeles del Papel.

Estamos en plena promoción del libro “4 Narradores independientes – Antología Arbitraria” donde participo con tres cuentos de fantasía, realismo y terror.


Gracias por tu tiempo, Mirza.

Gracias a ti Diego.



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Laura Echevarría nació en la Ciudad de México. Ha sido bailarina, maestra y coreógrafa de ballet. Durante los últimos años se ha dedicado a la literatura. Cursó el diplomado Laboratorio de Novela, dirigido por Celso Santajuliana, donde escribió su primera novela: El espejo, obra finalista en el VIII Concurso Internacional Contacto Latino (2020). Obtuvo el Premio Diodati 2017 por su segunda novela: Berenice, publicada en 2018 por editorial Narratio. A la fecha ha publicado varios cuentos seleccionados en diferentes antologías. Su novela El espejo, a mi parecer es una obra elegante y envolvente, escrita con una prosa que no raya en la rimbombancia ni peca de sequedad, que nos muestra que la realidad también tiene otros contornos, otros matices, otros reflejos.

A finales de septiembre contacté con la autora. Este es el resultado de nuestro ameno intercambio.

¿De qué forma llegó a la escritura Laura Echevarría?

Desde niña me encantó leer y escribía un diario, cartas, anécdotas, pensamientos, etc. Mi madre, que fue dramaturga, me insistía en que tomara la carrera de Letras, pero a mí me apasionaba la danza y a eso me dediqué. Después de que murió mi madre, decidí buscar escuelas y talleres en donde pudiera adquirir herramientas para aprender el oficio. Por esa razón le dedico a ella mi primera novela, porque siempre creyó que yo tenía facilidad para escribir.


¿Cómo fue concebida su novela El espejo?

Mi abuelo, que vivía con nosotros, era un gran contador de historias (nunca supe si ciertas o inventadas por él), y siempre en la sobremesa, nos tenía embobados a los nietos con sus relatos.

Una de esas historias es precisamente la de sus hermanas gemelas, a las que nunca conocí, pero que inspiraron la novela El espejo imaginando cómo serían sus vidas y desde luego uno de esos personajes es mi mismo abuelo.

En El espejo se maneja, en principio, un recurso proveniente del realismo mágico, me refiero a la inclusión con naturalidad de tradiciones y supersticiones (Marina lanza maldeojo; Rita lo cura); no obstante, el fluir de la narración toma otros cauces. ¿A qué responde el uso de este recurso y de qué manera asume su literatura en la configuración de un estilo propio?

En los pueblos mexicanos existen muchas leyendas y creencias sobrenaturales. Al irse Marina del pueblo a la Ciudad de México su vida se va transformando, y también la de Rita pues le falta su contrapeso. De una manera natural sus personalidades cambian. Años después se encontraran de nuevo. ¿Quién es la mala y quién la buena? Fueron mis personajes y sus historias los que me llevaron a cambiar el curso de mi narrativa.



A Marina, desde temprana edad, la atormenta el fantasma del machismo, no solo en su apartado pueblo, sino también en la ciudad. ¿Es el reflejo de una sociedad contemporánea violenta?

Así es. Quise tocar el tema del machismo y la violencia hacia las mujeres que por desgracia tanto afecta a nuestro país.


Háblenos de Berenice, su primera novela publicada, en la cual ya se dan atisbos de la mezcla entre una psicológica alterna de los personajes que invade la realidad.

Fue un experimento de mi maestro Celso Santajuliana, quien ideó, en homenaje a Lord Byron que invitó, hacía cien años, a varios escritores (entre ellos a Mary Shelley), a escribir novelas de terror en su villa Diodati. Fuimos cinco escritoras que junto con Celso, nos encerramos exclusivamente a escribir en una casa en Valle de Bravo, México. En diez días, surgieron los primeros borradores. Berenice es una amiga imaginaria de la hija de Fernanda, una escritora. Aproveché mis propias vivencias de cuando residí, de recién casada, en un edificio muy antiguo en donde sucedían cosas inexplicables.


Parte de su trabajo narrativo ha sido publicado en varias antologías. ¿Qué nos podría contar acerca de sus relatos?

Por iniciativa de una compañera surgió la idea de crear estas antologías con el sello “Mujeres que cuentan” He participado en tres de cuatro que se han publicado. En “Once mujeres que cuentan erotismo” participé con mi cuento La fuga de Misha en donde narro la historia de un pianista y de un crítico de arte que se apasiona por él. En “Mujeres de miedo que cuentan” tomé el tema de la muerte de cuna en mi cuento La hora del crepúsculo en dónde la muerte es representada por una viejecita ciega que absorbe el aliento de los recién nacidos y en “Mujeres que cuentan secretos” narro sobre un anónimo que recibe una mujer aparentemente casada y feliz en La Cuadratura del triángulo.


¿Cómo ve la actual producción literaria en México?

Muy difícil y más ahora con la pandemia. De hecho nuestra última antología estaba programada para salir en mayo, pero las imprentas han cerrado. Incluso la Feria internacional del libro de Guadalajara se canceló y ya teníamos programada la presentación de nuestra última antología.


¿Y en la literatura en español?

España es por tradición una de las más grandes poseedoras de editoriales y de importantes escritores.


Escritoras o autores que nos recomiende.

A los grandes clásicos, por supuesto. Y de los contemporáneos, a mí en lo personal y de los más recientes que he leído: Philip Roth, Toni Morrison, Elena Garro, Laura Restrepo, desde luego, los imperdible García Márquez, Saramago, Murakami, Baricco y bueno tantos otros que no terminaría nunca.

¿En qué proyectos se encuentra trabajando en la actualidad?

Actualmente estoy en la etapa más ardua de la escritura: la corrección de mi tercera novela. Cuento la historia fantástica de una mujer vieja y amargada que tiene la oportunidad de regresar en el tiempo y tomar otros caminos, las pasiones que no pudo cumplir: convertirse en una bailarina de ballet y encontrar al novio de su juventud.


Muchas gracias, Laura, por su tiempo.

Al contrario, gracias Diego por su entrevista.

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  • Diego Maenza

Actualizado: oct 22


Si el autor que conocemos como Homero no se atrevió a retratar la relación amorosa entre el héroe Aquiles y su combatiente Patroclo, Esquilo en su tragedia Los Mirmidones enfatiza el afecto de los guerreros que desemboca en tragedia. De carácter menos infausto, aunque no exento de dramatismo, en el Satiricón, atribuido polémicamente a Petronio, se configura el enredado triángulo de atracción homoerótica entre los jóvenes Encolpio, Ascilto y Gitón, asediados por la pasión y la marginalidad. Esa misma marginalidad, rechazo social e inaceptación se constata en las páginas de El beso de la mujer araña de Manuel Puig, o en testimonios más cercanos y personales como Antes que anochezca de Reinaldo Arenas, donde dimensionamos la realidad del desprecio social, político y los lados escabrosos y heroicos de quienes padecen la enfermedad del SIDA.

Javier Ángel en ¿Qué pasó con Lumerso?, se atreve a encarar un tema de por sí complejo. Y lo aborda con maestría al salir bien librado en su batalla literaria. Su voz narrativa no elude ni maquilla el comportamiento de sus personajes, dibujándolos con sus ángulos luminosos y oscuros, porque la vida no es una presentación de formas, sino un contraste de fondo. Javier Ángel asume la historia con una naturalidad envolvente que nos acerca al crudo drama de Lumerso, ese personaje de nombre tan intrigante como su vida misma. Lumerso descubre su homosexualidad desde muy temprana edad, y pese a que pretende asumirla, los condicionantes familiares y de su entorno social lo predispondrán para huir de su aceptación. Escapa de casa, como una forma simbólica de escapar de sus tormentos íntimos.

Lumerso padecerá la vida de la calle y el descubrimiento de un mundo a la vez atractivo y asfixiante, donde las normas de las convivencias hostiles, los amores no correspondidos y la prostitución, estarán a la orden del día.

Narrada a varios tiempos y rompiendo con la linealidad soporífera de las narraciones contemporáneas, Javier Ángel en ¿Qué pasó con Lumerso? nos conduce sin resguardo alguno por ese submundo de locales clandestinos donde se imparte sexo y placer a cambio de un poco de dinero para la subsistencia, a la vez que nos toma cariñosamente y nos enseña el mundo interior de un joven que se abre a su homosexualidad, sin victimización ni heroísmo, sino como un humano más que debe padecer con llaneza la incomprensión de un mundo que aún no se encuentra apto para despojarse de prejuicios.

Asediado por la pobreza y el rechazo, Lumerso tocará fondo al derivar sus ocasionales servicios sexuales hacia los límites del sadomasoquismo, las drogas y la clandestinidad.

Desde su adolescencia, Lumerso ve invadida su intimidad, no solo por el acoso psicológico de sus familiares cuando escudriñan su diario, no solo por los comentarios maledicentes de su entorno, sino también de forma física cuando es abusado por una manada de adolescentes. Alentado por una abuelita nada conservadora y que acepta a Lumerso como es, y que lo impulsa a reconocerse en su homosexualidad, el joven vivirá momentos gratos y de sentimientos, pero también padecerá el dolor, el abuso y la explotación, hasta llegar a descubrirse en el padecimiento de una terrible enfermedad, tomado de la mano de quien cree que será la persona con la que formalizará su vida, y que no admitirá el peso tangible de la realidad.

Si buscáramos referentes en el cine, de seguro ahí estará Secreto en la montaña de Ang Lee, por la incomprensión de su entorno y la vitalidad e interioridad de sus personajes; ahí estará Irreversible de Gaspar Noé, con sus habitáculos y antros clandestinos en los cuales Lumerso se hunde; la exploración de la sexualidad como en Los perros no llevan pantalones de Valkeapää o Maîtresse” (conocida como “Amante, querida, puta”) del genial Barbet Schroeder.

¿Qué pasó con Lumerso? es una invitación a descubrir ese lado de individualidad que nos acoquina porque desconocemos, pero que también es doloroso y fascinante, y por lo mismo muy humano, tan humano que no estará exento de pequeños momentos que nos roben un gesto de regocijo, pero también de muchos instantes de asombro, dolor y extrañeza, en un mundo que no se rige por el binarismo de la sexualidad conservadora sino que explora con frontalidad y agudeza los contornos de la vida homosexual como una constatación de las realidades presentes, de sus padecimientos, placeres intensos y, por supuesto, de las alegrías más simples y cotidianas.

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